martes, 23 de marzo de 2010

corazón de concreto

Vienes y vas
sin mirar más,
sigues recto
tu sendero de soledad,
la nube de interminable gris,
atormenta tu respirar
y tú solo...
caminas sin desviar.

Demonios de cuatro ruedas,
avanzan por un suelo sin vida.
Cuando la luz los detiene,
arrojan su ira al viento,
sus ojos rojos,
cada vez más bestiales,
y sus rugidos no se hacen esperar.

Grandes cerros,
edificados de concreto
y sus miles de ojos observan;
un cielo que no es claro,
y un paraíso que no es eterno.

Caminante de corbata,
con maletín de documentos
y caminar sin pausa,
el silencio te habla;
¡No lo olvides, descansa!