miércoles, 6 de octubre de 2010

Anónimo

Hermoso suelo
de verdes prados,
cautivante belleza,
cautivante por ser naturaleza,
por ser pureza
y dar paciencia.

Soñar en tus brazos,
mi amante del cielo,
tus suaves y tiernos dedos
acarician mi rostro
y tu delicado perfume
adormece mi cuerpo.

Cascada de recuerdos,
donde el tiempo está quieto.

¡Oh Señor!,
que paraíso más bello,
cautivante
y eterno,
gracias Señor,
por ser mi consejero.

Mi querida sociedad

Mi mundo ciego,
odiando por odiar,
el sentido... indiferencia.
¿Donde tenes tu hogar,
alma gris?,
si tu corazón podrido está.

Desazón de vivir,
de existir o resistir.
Cadenas oscuras
de silenciosa tortura,
romped mis huesos,
romped mi cuerpo,
pero mi alma intacta
a tu tormentoso infierno.