Encerrado
en el abismo de un mundo,
que no olle, que no vé,
de felicidad pasajera
y sufrimiento eterno.
Tú, tú y tú
el interminable juego
de tu pensamiento,
desconfiado naces,
desconfiado mueres.
Siquiera olles,
grito que muere en tu oido,
señor de la indiferencia,
creador del abismo.
Detened tu lanza,
que el tiempo aún vive,
destruid el sufrimiento
que tu alma ha construido.
Escuchad el grito
de este misero oprimido;
descansad en paz,
tu alma libró
de aquel abismo.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Danza del tiempo
Viejo roble,
de hojas caídas y ramas gastadas
yace tu sombra bailando
al ritmo del sol,
en un interminable cambio de posturas,
noche tras noche descansan,
sumidos en la serenidad
de una hermosa luna,
que cantando junto a los astros
penetra los viajeros,
el sentido del silencio.
Al despertar el sol,
día tras día,
sus largos brazos
saludan cerros,
cerros que despiertan
por el fulgor del Sol.
El rocío limpia su rostro
y hermosas flores
lo perfuman;
para volver a danzar,
con la vieja sombra
del también viejo roble.
Y así como pasa el tiempo,
el bailar se hace eterno,
de aquellos dos amantes
sumidos en el silencio,
como si alguna vez fueron
lejanos viajeros
atraídos por el hermoso canto
de la luna y los astros,
y ahora danzan,
porque sus almas están tranquila
en este eterno sereno.
de hojas caídas y ramas gastadas
yace tu sombra bailando
al ritmo del sol,
en un interminable cambio de posturas,
noche tras noche descansan,
sumidos en la serenidad
de una hermosa luna,
que cantando junto a los astros
penetra los viajeros,
el sentido del silencio.
Al despertar el sol,
día tras día,
sus largos brazos
saludan cerros,
cerros que despiertan
por el fulgor del Sol.
El rocío limpia su rostro
y hermosas flores
lo perfuman;
para volver a danzar,
con la vieja sombra
del también viejo roble.
Y así como pasa el tiempo,
el bailar se hace eterno,
de aquellos dos amantes
sumidos en el silencio,
como si alguna vez fueron
lejanos viajeros
atraídos por el hermoso canto
de la luna y los astros,
y ahora danzan,
porque sus almas están tranquila
en este eterno sereno.
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