jueves, 9 de septiembre de 2010

Danza del tiempo

Viejo roble,
de hojas caídas y ramas gastadas
yace tu sombra bailando
al ritmo del sol,
en un interminable cambio de posturas,
noche tras noche descansan,
sumidos en la serenidad
de una hermosa luna,
que cantando junto a los astros
penetra los viajeros,
el sentido del silencio.

Al despertar el sol,
día tras día,
sus largos brazos
saludan cerros,
cerros que despiertan
por el fulgor del Sol.
El rocío limpia su rostro
y hermosas flores
lo perfuman;
para volver a danzar,
con la vieja sombra
del también viejo roble.

Y así como pasa el tiempo,
el bailar se hace eterno,
de aquellos dos amantes
sumidos en el silencio,
como si alguna vez fueron
lejanos viajeros
atraídos por el hermoso canto
de la luna y los astros,
y ahora danzan,
porque sus almas están tranquila
en este eterno sereno.

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