Podemos llamar vida
a todo aquello que nos lastima,
que nos marca una herida,
aquel que vive tranquilo
en su propia burbuja de utopía,
no es más que un iluso, un cobarde…
Si tus manos están intactas,
sin ninguna llaga que demuestre
lo duro que te ha tratado la vida,
tú alma seca en miseria y agonía,
y tú final…
será una carrera que jamás empezó,
y la tristeza al no tener lagrimas
secara la sangre de un corazón que jamás latió.
Si tu corazón aprendió a ser egoísta
porque nadie lo ayudo jamás nunca,
detened el tiempo, tomad un puñal
y otórgate la muerte,
directo en el pecho…
Para que puedas empezar de nuevo,
sin miedo a ser abatido,
sin miedo a retirar tus cadenas
y aquella venda opresora,
puesta por voluntad propia
para no sentir lo duro que trata el espejo…
y así tu corazón podrá latir,
podrá sentir,
para luego morir sabiendo lo que es vivir.


