Bondadosa criatura alejada de la realidad,
tormentas y sequías te han tratado de botar,
incomprendida, te sientes,
al escuchar tanta necedad,
tan solo tú sabes lo que tu corazón siente,
nadie más parece comprenderte.
Tu alma ya no sabe porque siempre pierde,
quizás por no ser indiferente
o por decir lo que siente.
La soledad como un cuervo acecha tu ser
y la vida te empuja al abismo de tus temores
donde eres presa fácil de tu propio canguelo.
Tus ojos claros y a la vez anubarrados
dicen lo que sientes,
cuando tus labios fueron sellados,
aquella venda que oscurece tu mirar
está pues, tú la ligaste a tu vida,
suéltala y descubre el sol entre la cordillera.
Mírame, pues nunca he dejado de acompañarte,
nuestra lucha será dura,
no hay que acabar con un imperio,
ni mucho menos luchar contra mil guerreros…
debemos destruir juntos nuestros miedos.



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