Hermoso suelo
de verdes prados,
cautivante belleza,
cautivante por ser naturaleza,
por ser pureza
y dar paciencia.
Soñar en tus brazos,
mi amante del cielo,
tus suaves y tiernos dedos
acarician mi rostro
y tu delicado perfume
adormece mi cuerpo.
Cascada de recuerdos,
donde el tiempo está quieto.
¡Oh Señor!,
que paraíso más bello,
cautivante
y eterno,
gracias Señor,
por ser mi consejero.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



Escribes genial!!! No pares nunca!!!
ResponderEliminar