lunes, 22 de noviembre de 2010

Maldito

Oh! maldito mundo,
maldito cielo y aquel sereno,
maldito fuego, que sin perdonar quema,
maldito aire, que permite que viva,
maldito tú, que atormentas mi vida,
maldito, por existir,
y maldito por maldecirme,
maldigo tu vida, tu corazón
y tu armonía.

feliz tú,
y yo aquí maldiciendo,
que la vida es horrenda,
y que te detesto.
Impetuosa muerte,
que alegra mi sufrimiento.
Vuestras miradas vacilan,
frente la torpeza del tiempo,
y el rotundo palpitar
de aquel corazón seco,
¡No doy más!,
fracasa el intento de felicidad,
siempre triste,
y odiando al mundo
por ser diferente.

Un monstruo, que al mirar pareciese,
el más dulce ángel.
Hasta que destruye tu piel,
envenena tu sangre y mata tu alma,
en ese entonces, descubres la vida.
Comienza por fin tu pesadilla…
lo bello es horrible,
y la calma un tormento,
los telones de la vida
se desprenden a prisa,
y ves al payaso, que causa risas,
a nadie importa, a nadie preocupa,
solo sirve el consuelo,
de que quizás todo es un sueño,
un sueño infinito,
donde todo es negro.

Mi vida es aquello,
una ilusión
de que un día cambiaría,
que el cielo me armonizaría,
y todo hubiera sido una pesadilla,
pero aún vivo,
en este oculto infierno,
llamado “vida”.

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