Profundo precipicio dueño de la soledad,
mi vida una piedra arrojada a tu final…
alma de cristal te has de trizar,
tan solo el silencio te puede escuchar,
y la oscuridad tu guía será.
Mi corazón latiendo desde un pedestal,
todos lo observan, sin hacer más,
su ruidoso palpitar a nadie hace despertar,
que importa…
es solo un corazón sin hogar.
Mi mente nublada, sin saber como actuar,
sonreír o llorar… no sé que pensar,
lo que hago no quiero y lo que quiero no hago…
envuelta por las palabras del mismo Satanás
mi mente aprende a no perdonar, a traicionar.
No deseo más que despertar,
que la tormenta sea paz,
mi corazón vuelva a su lugar
y mi mente logre razonar,
solo así podré descansar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario